20090627

Ensaladas y confines

Dos ensaladas en la zona de Aragón son un abuso, te metas donde te metas. Al final, los chinos son la mejor alternativa en los barrios pijos. Pagamos treinta euros por dos ensaladas y dos cervezas, con dos cojones. No recuerdo el nombre del sitio, justo frente a los cines Babel.
El mundo de la ensalada me fascina. Generalmente suelen hacer florituras, no abundan las ensaladas minimalistas. Para encarecerlas, lo que hacen es introducir ingredientes exóticos, quesos y carnes, lo cual, dentro de mi particular código moral, es una prueba del mal gusto y la inmoralidad que reina en nuestros días.
La muestra que vamos a ver se titula Confines. Es una colectiva que llena diversas salas del IVAM. A pesar de que no la acabo de entender, me da la sensación de que se trata de una muestra importante. Confines trata sobre los límites de las cosas, del tiempo, del espacio, del arte y el cuerpo. Articular algo de tal calibre es casi imposible; de esa manera, absolutamente superado por el alcance de la propuesta, opino que uno puede zambullirse y disfrutar alguna de las piezas y/o alguna de las instalaciones.
A mi modo de ver, de entre todos los subtemas que se plantean en torno al gran tema del límite, el más ligado a nuestra realidad actual es el que concierne a lo geográfico. Los "confines" de lo geográfico adquieren un nuevo sentido, tal vez un nuevo romanticismo, a partir del exotismo que se plantea desde hace más de un siglo, con los procesos colonizadores y descolonizadores. Ahora estamos viviendo un nuevo proceso colonizador y, por tanto, una nueva visión del confín. Las nuevas mixturas no solamente producen una nueva cultura "total" sino nuevas tensiones y nuevas crisis de identidad. No encuentro ninguna pieza que trate de manera concreta esto que trato de decir, sin embargo, digamos, el caos genérico (y generacional) que se produce en la muestra Confines dice mucho de ello.
Pasear por estas salas ofrece, digamos, una nueva lectura del arte reciente, sobre todo de aquel que se centra en preocupaciones formales o abstractas: los límites del objeto de arte, de su ubicación en los espacios del arte, de la interacción con el sujeto... Aunque, a su vez, se reflexiona a nivel conceptual: el límite expandido y la dispersión.
La muestra, en cierto sentido, es como una gran ensalada. En el arte actual el comisario es el artista, el cocinero, y la muestra, su ensalada, con toda la mixtura de sus ingredientes, es la verdadera obra, a juzgar y entender. Como toda gran obra de arte, una muestra como ésta es mejor si no se acaba de abarcar y/o entender. Sus flecos, sus incoherencias y su diversidad, representan, en cierto sentido, el alcance de su complejidad. Importa poco si resulta un imposible, un esfuerzo quimérico fruto del manierismo masturbatorio de un "curator"; el fracaso, en estos casos, como en toda gran obra de arte, forma parte del esfuerzo romántico, de sus presupuestos y ambiciones, de sus empecinamientos y de sus logros.
El problema de las ensaladas lo marcan sus límites. En cierto sentido, el problema de las ensaladas es un problema estético. Suelo decir que una ensalada es como una obra de arte postmoderna, sus ingredientes dan la muestra de su eclecticismo, su eclecticismo no va en disonancia con su localismo (que toma objetos de temporada, del lugar), su impacto, en la mayoría de los casos es ornamental. Una ensalada es cocina manierista, fuego de artificio postmoderno. Como las obras de arte postmodernas, las ensaladas son un bluf hueco, un alimento inconsistente que casi nunca va en consonancia con el precio que se cobra en los restaurantes.
En el confín de nuestras ensaladas se posa el problema moral de nuestro tiempo. Somos incapaces de ponerles límites. Las ensaladas siempre suman. Son un alimento abierto, sin fronteras, sin límites.

2 comentarios:

antonio dijo...

En el confín de nuestras ensaladas se posa el problema moral de nuestro tiempo.

mataría por esta frase. a parte de eso, si, los comisarios, de traca. como sabes, diseño libros de exposiciones. siempre intento manejar paletas mínimas, no inteceder mucho, casi no dar opinión, no ser casi diseñador. hago eso desde la mala conciencia de que el diseño es un arte menor, decorativo, respecto al arte y textos que integran los libros. mi sorpresa es que acabo siendo el más respetuoso. el resto suele rsponder a cosas tan fortuitas, aprogramáticas y aleatorias que flipo, una ensalada, pero también un catálogo de ikea, un vista de un salón comedor, las obras elegidas, en el fondo, por sus tonos, por que casen bien entre ellas, el arte como combinación

José Montalvá dijo...

joder, no estoy acostumbrado a que me comenten aqui, gracias...totalmente de acuerdo con lo fortuito del asunto, parece mentira, se disfrazan de rigoristas

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